15.7.11

Mi Experiencia a partir de allí…


Corría el año 1989……

Un Grupo  autodidacta despierta en Roca, mi ciudad,  a una Nueva Conciencia.  

Maravilloso despertar
Desde otras partes del Planeta, conciencias listas ya desperezadas, hicieron el llamado: 
 ¡Águilas despierten!  
Y éste llamado recorrió los éteres.

Sabemos lo que sucede cuando alguien despierta, aún no queriendo ser notado,  moviéndose  lentamente en la cama, va al baño, aprieta el botón, el agua corre con fuerza, y todo inconscientemente  empieza a despertar, ¿o no es así?
Bueno, algunos son rápidos, otros  demoran más, de algún modo ya despertaron y saben que los de su casa ya empezaron a andar.

Para aquel grupo había comenzado un Nuevo Amanecer. Desde los albores de un Enero tórrido, al resplandor de un Mayo mágico,  que los trajo desde su primer día hasta Las Grutas y  con fuerza de un Viento Cósmico los sacó del letargo, abrió de par en par sus Conciencias, y arremetió con tal empuje que partió el cascarón que cubría la Razón.

 Volviéndose niños, recorrieron instantes profundos, y el viento que partió  del corazón, donde no impera ni la lógica, ni la razón, fue barriendo y limpiando todo aquello que los mantenía aún despiertos,  atados a Una Tradición.

Y allí se abrió como una flor tímida de primavera, fragante, en máximo esplendor esta Consciencia  Cósmica del Cristo que YO SOY.
Quién al atravesar  ese umbral, aún maravillado, no se siente sacrílego por tal afirmación.

Y nos dirnos Cuenta que allí, por no asumir el compromiso de esa unión, habíamos quedado varados,  errando, boyando sin tomar el Timón.
“Yo Soy   El Cristo”, lo digo con fuerza, lo escribe mi mano sin temor, con el más hermoso y humilde orgullo de saberme y proclamarme también Hija de Dios, hermana
de Aquel Grande que dijo “Las Mismas Cosas que he hecho  y Mayores haréis vosotros”    ¿Y que hemos hecho nosotros con ese mandato? . . . creo que ya  es tiempo de hacernos cargo.

Hacerse cargo es  comenzar a discernir, nace otro vocabulario. Como salidas de la galera  surgen Nuevas palabras, que nos hacen más amplios,  como si al abrirnos al compromiso de sabernos “Hijos” nos expandiéramos, y al reconocernos. . .

¡Epa!,  si  Yo Soy el Cristo, la pregunta  surge  casi inmediata: ¿entonces a qué
vine?
Y también. Si Yo Soy el Cristo, ¡yo puedo!, Si ÉL pudo yo…  ¿yo qué?
Hermanito  para qué te cuento,  ese ¿Yo Qué?  trae lo  suyo.
Entrás  a adquirir y a despojarte, y es paradójico, cuanto más adquirís, más grande es la necesidad de despojarte, a la vez más grande es la capacidad de lo uno y de lo otro.
Es como el lecho de un Gran Río que se expande con el ingreso de mayor caudal, que no inunda, si no que permite riegue más tierras que se nutren, los campos se expanden y el lecho  recibe más y más agua.
¿Tal vez vine a ser lecho?,  ¿o ser agua? No  importa  contenido o contenedor, si sin Darme Cuenta soy los dos.
Ampliando  la  Conciencia, me pregunto ante  Un árbol que se planta: ¿Cómo, vos tan quietito podés vivir mil años, y yo “hecha a Imagen y Semejanza”,   vivo tan poquito tiempo?

Sonamos, la pregunta  existencial: ¿Esto es todo lo que Soy?, ¿tan pesado para tan poquito tiempo?

¿Y si soy más que este cuerpito, que vive en este espacio de tiempo?   Si es así, ¿de dónde vengo y a dónde voy?
Preguntita que te   regalo, contéstala vos.  Te puedo asegurar que para ella bien vale la  canción que dice: “Movéte Chiquita movéte,…” dicho con mucho amor y humor.

 A partir de allí,  soplaron grandes vientos, se desataron grandes tormentas, unidas mis manos a otras manos, cabalgando los tiempos, sonriendo ante aquellos recuerdos,   sigo  yendo.


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